Nuestra posición en el Universo: dónde estamos y cuál es nuestro lugar en el cosmos

Cuando miramos el cielo, es fácil pensar que estamos simplemente observando objetos muy lejanos. La Luna está arriba. El Sol sale por un lado del horizonte. Las estrellas parecen rodearnos.

Pero la realidad es mucho más fascinante.

Nosotros también estamos dentro de ese paisaje.

La Tierra no ocupa un lugar especial fuera del Universo desde el que podamos contemplarlo. Somos una pequeña parte de él. Vivimos en un planeta que gira alrededor de una estrella. Esa estrella forma parte de una galaxia. Nuestra galaxia viaja junto a otras galaxias y todas ellas forman parte de estructuras cada vez mayores.

Entonces, ¿dónde estamos exactamente?

En esta lección vamos a realizar un viaje imaginario desde el lugar en el que te encuentras ahora mismo hasta las regiones más grandes que conocemos del cosmos.

No necesitaremos movernos.

Solo cambiar de escala.


Nuestra posición en el Universo comienza aquí: la Tierra

Antes de viajar hacia las regiones más lejanas del cosmos, debemos empezar por nuestro hogar.

La Tierra es un planeta rocoso que gira alrededor del Sol. Es el tercer planeta contando desde nuestra estrella y, hasta donde sabemos actualmente, el único lugar del Universo en el que hemos confirmado la existencia de vida.

Su diámetro es de aproximadamente 12.700 kilómetros.

A escala humana, la Tierra es enorme.

Un avión puede tardar horas en cruzar un país y días en recorrer grandes distancias mediante distintos medios de transporte. Los océanos separan continentes y algunas regiones del planeta siguen siendo difíciles de alcanzar.

Sin embargo, desde una perspectiva astronómica, la Tierra es pequeña.

Muy pequeña.

Si redujéramos el Sistema Solar a un modelo que pudiera caber en una ciudad, nuestro planeta sería apenas un diminuto punto.

Pero, por ahora, este pequeño mundo es nuestro hogar.

La Tierra es un planeta en movimiento

Aunque parezca que estamos quietos, la Tierra nunca deja de moverse.

Gira sobre sí misma y completa una vuelta aproximadamente cada 24 horas. Ese movimiento produce la sucesión del día y la noche.

Al mismo tiempo, la Tierra viaja alrededor del Sol.

Pero incluso eso es solo una pequeña parte de nuestro movimiento.

El Sol también se mueve alrededor del centro de la Vía Láctea.

Y la Vía Láctea se mueve junto con otras galaxias.

La sensación de estar quietos es una ilusión creada por nuestra perspectiva.

En realidad, vivimos en un Universo en constante movimiento.


La Tierra forma parte del Sistema Solar

Nuestro siguiente paso nos lleva más allá de la Tierra.

La Tierra pertenece al Sistema Solar, una enorme familia de objetos gobernada por la gravedad del Sol.

En el centro se encuentra nuestra estrella.

A su alrededor orbitan ocho planetas:

  • Mercurio;
  • Venus;
  • Tierra;
  • Marte;
  • Júpiter;
  • Saturno;
  • Urano;
  • Neptuno.

Pero el Sistema Solar es mucho más que sus planetas.

También encontramos:

  • lunas;
  • planetas enanos;
  • asteroides;
  • cometas;
  • pequeños cuerpos helados;
  • polvo y otros materiales.

Todo ello está relacionado, directa o indirectamente, con la influencia gravitatoria del Sol.

El Sol es nuestro centro local

Cuando hablamos del Sol solemos decir que es «el centro del Sistema Solar».

Es una forma sencilla de explicar que los planetas y otros cuerpos orbitan principalmente alrededor de él.

El Sol contiene aproximadamente el 99,8 % de toda la masa del Sistema Solar.

Por eso su gravedad domina esta región del espacio.

Sin embargo, es importante no imaginar el Sistema Solar como un conjunto de planetas agrupados muy cerca unos de otros.

En realidad, el espacio entre los planetas es enorme.

Si alguna vez has visto una imagen del Sistema Solar en un libro, probablemente los tamaños y las distancias estaban modificados para que todo pudiera aparecer en una misma ilustración.

El Universo está lleno de espacio.

Muchísimo espacio.


El Sistema Solar se encuentra en una galaxia llamada Vía Láctea

Durante mucho tiempo, la Vía Láctea fue para los seres humanos simplemente una banda blanquecina que atravesaba el cielo nocturno.

Hoy sabemos que esa banda está formada por una enorme cantidad de estrellas.

Nuestra galaxia se llama Vía Láctea y contiene, además del Sol, cientos de miles de millones de estrellas.

El Sol es una estrella más dentro de esa inmensa población.

Para comprenderlo, podemos utilizar una comparación.

Imagina que cada grano de arena de una enorme playa representara una estrella. Aunque pudieras recorrer esa playa durante horas, seguirías teniendo dificultades para imaginar la cantidad de estrellas que existen en nuestra galaxia.

Y eso es solo la Vía Láctea.

Vivimos dentro de la Vía Láctea

No podemos observar nuestra galaxia desde fuera porque estamos dentro de ella.

Es parecido a intentar conocer la forma completa de un bosque mientras te encuentras entre sus árboles.

Sin embargo, podemos estudiar la Vía Láctea observando su estructura, la distribución de sus estrellas y el movimiento de los objetos que contiene.

Nuestra galaxia tiene una forma general de galaxia espiral barrada.

Esto significa que posee una región central alargada, llamada barra, y varios brazos en espiral.

El Sol se encuentra en una región exterior de la galaxia, dentro de un pequeño brazo o estructura espiral conocido como Brazo de Orión.

No vivimos cerca del centro de la Vía Láctea.

Nos encontramos bastante alejados de él, en una zona tranquila en comparación con las regiones más densas del núcleo galáctico.


¿Dónde está exactamente el Sol dentro de la Vía Láctea?

El Sol se encuentra a unos 26.000 años luz del centro de nuestra galaxia.

Puede parecer una distancia imposible de imaginar.

Y lo es.

Si pudiéramos viajar a la velocidad de la luz —algo que no podemos hacer con una nave espacial— necesitaríamos unos 26.000 años para recorrer esa distancia.

La luz que observamos procedente del centro de la Vía Láctea comenzó su viaje hacia nosotros hace aproximadamente 26.000 años.

Mientras tanto, nuestro planeta ha cambiado completamente.

Han aparecido y desaparecido civilizaciones. Han cambiado los continentes. Ha evolucionado nuestra propia especie.

Y todo ese tiempo, la luz procedente del centro de nuestra galaxia ha seguido viajando por el espacio.


La Vía Láctea tampoco está sola

Nuestro siguiente paso nos aleja todavía más.

La Vía Láctea forma parte de un conjunto de galaxias llamado Grupo Local.

El Grupo Local contiene decenas de galaxias, aunque la mayoría son mucho más pequeñas que la Vía Láctea.

Entre las más conocidas se encuentran:

  • la Vía Láctea;
  • la galaxia de Andrómeda;
  • la galaxia del Triángulo;
  • numerosas galaxias enanas.

Andrómeda es nuestra gran vecina galáctica.

Se encuentra a aproximadamente 2,5 millones de años luz.

Esto significa que la luz que vemos esta noche procedente de Andrómeda comenzó su viaje mucho antes de que existiera nuestra especie.

Y, aun así, esa galaxia puede observarse desde lugares suficientemente oscuros.

Es uno de los objetos más impresionantes que pueden contemplarse a simple vista.

Cuando observas Andrómeda, no estás viendo una estrella.

Estás viendo otra galaxia entera.


Nuestro lugar dentro de estructuras todavía mayores

El Grupo Local tampoco flota aislado.

Forma parte de una región mucho mayor relacionada con grandes agrupaciones de galaxias.

Durante décadas se habló de estructuras como el Supercúmulo de Virgo para describir nuestra región cósmica.

Actualmente, nuestra posición a gran escala se entiende dentro de estructuras todavía más complejas, y el Supercúmulo de Laniakea es una de las formas utilizadas para describir el gran entorno cósmico de nuestra galaxia.

Sin embargo, es importante comprender una idea: cuando llegamos a estas escalas, las fronteras no son tan sencillas como las de un país o un continente.

Las galaxias están distribuidas formando grupos, filamentos y grandes concentraciones de materia.

Entre ellas existen enormes regiones con muchas menos galaxias.


La red cósmica: la estructura más grande que conocemos

Si pudiéramos alejarnos lo suficiente y observar una región gigantesca del Universo, descubriríamos algo sorprendente.

Las galaxias no están distribuidas de forma completamente aleatoria.

Forman una especie de red.

A esta estructura se la conoce como red cósmica.

Está formada por:

  • filamentos de galaxias;
  • grupos y cúmulos de galaxias;
  • enormes regiones casi vacías llamadas vacíos cósmicos.

Una buena forma de imaginarla es pensar en una gigantesca red de carreteras.

En algunos puntos encontramos grandes cruces donde se concentra mucho tráfico. En el Universo, esas regiones pueden contener grandes concentraciones de galaxias.

Entre ellas se extienden largos caminos o filamentos.

Y entre esos filamentos existen enormes regiones mucho menos pobladas.

Sin embargo, incluso esta comparación se queda pequeña.

La red cósmica se extiende a escalas que resultan difíciles de imaginar.


Nuestro lugar en una dirección cósmica

Si quisiéramos resumir nuestra posición, podríamos expresarla así:

Tú → Tierra → Sistema Solar → Vía Láctea → Grupo Local → grandes estructuras cósmicas → Universo observable.

Es una especie de dirección cósmica.

Cada paso nos sitúa dentro de una estructura mayor.

Pero hay algo importante que debemos recordar.

Esta dirección no termina necesariamente en el Universo observable.

El Universo observable es simplemente la región desde la que la luz ha podido llegar hasta nosotros.

Más allá puede existir mucho más.


¿Somos insignificantes en el Universo?

Después de recorrer estas escalas, es fácil llegar a una conclusión emocional: somos pequeños.

Y, físicamente, es cierto.

La Tierra es pequeña en comparación con el Sistema Solar.

El Sistema Solar es pequeño en comparación con la Vía Láctea.

La Vía Láctea es una galaxia entre muchísimas otras.

Pero ser pequeños no significa ser insignificantes.

Hay algo extraordinario en nuestra situación.

Una pequeña especie que vive en un pequeño planeta ha conseguido descubrir la existencia de galaxias situadas a millones de años luz.

Hemos descubierto que las estrellas tienen una historia.

Hemos comprendido que los planetas orbitan alrededor de otras estrellas.

Hemos comenzado a estudiar el origen del Universo.

Y todo ello ha sido realizado desde un pequeño mundo que gira alrededor de una estrella común.

Quizá nuestra pequeñez no sea una razón para sentirnos insignificantes.

Quizá sea precisamente lo contrario.


Una escala que cambia nuestra forma de pensar

Comprender nuestra posición en el Universo no consiste únicamente en memorizar nombres.

No se trata de aprender de memoria qué viene después de la Vía Láctea.

Se trata de cambiar nuestra perspectiva.

Cuando pensamos en nuestra vida cotidiana, nuestro mundo parece enorme. Nuestros problemas, nuestras ciudades y nuestras fronteras ocupan todo nuestro horizonte.

La astronomía nos permite alejarnos.

No para escapar de la Tierra.

Sino para comprender mejor dónde estamos.

Vivimos en un planeta que viaja alrededor de una estrella.

Esa estrella es una entre cientos de miles de millones en nuestra galaxia.

Nuestra galaxia es una entre un número enorme de galaxias distribuidas por el cosmos.

Y, aun así, desde este pequeño planeta hemos aprendido a mirar hacia arriba y preguntarnos qué existe más allá.


Conclusión

Nuestra posición en el Universo puede describirse como una serie de mundos dentro de mundos.

Vivimos en la Tierra.

La Tierra pertenece al Sistema Solar.

El Sistema Solar se encuentra en la Vía Láctea.

La Vía Láctea forma parte del Grupo Local.

El Grupo Local participa en estructuras cósmicas todavía mayores.

Y todo lo que podemos observar forma parte del Universo observable.

Sin embargo, conocer nuestra dirección cósmica es solo el principio.

Todavía queda una pregunta fundamental.

¿Cómo podemos orientarnos dentro de todo este inmenso escenario?

Cuando levantamos la vista al cielo, las estrellas parecen rodearnos. Pero ese paisaje también tiene direcciones, movimientos y referencias.

En la próxima lección comenzaremos a aprender precisamente eso: cómo orientarnos en el cielo nocturno.

Porque antes de explorar el Universo, debemos aprender a leer el cielo que tenemos sobre nuestras cabezas.

Preguntas frecuentes

¿Dónde estamos exactamente en el Universo?

Vivimos en la Tierra, un planeta del Sistema Solar. El Sistema Solar se encuentra en la galaxia Vía Láctea, que forma parte del Grupo Local de galaxias.

¿En qué parte de la Vía Láctea está el Sistema Solar?

El Sistema Solar se encuentra en una región exterior de la Vía Láctea, asociada a una estructura espiral conocida como Brazo de Orión o Espolón Local, a unos 26.000 años luz del centro galáctico.

¿Cuál es la galaxia más cercana a la Vía Láctea?

Existen galaxias enanas satélite mucho más cercanas, pero la gran galaxia más cercana a la Vía Láctea es Andrómeda, situada a unos 2,5 millones de años luz.

¿La Vía Láctea está sola en el espacio?

No. La Vía Láctea forma parte del Grupo Local, un conjunto de galaxias que incluye Andrómeda, la galaxia del Triángulo y numerosas galaxias más pequeñas.

¿Cuál es la estructura más grande del Universo?

A grandes escalas, las galaxias forman la llamada red cósmica, compuesta por filamentos, grupos, cúmulos y enormes vacíos cósmicos.

¿Es el Universo observable todo el Universo?

No lo sabemos. El Universo observable es la parte del cosmos desde la que la luz ha tenido tiempo de llegar hasta nosotros. El Universo completo podría ser mucho mayor.

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