13 de noviembre de 2026: la ecuación de Science que predijo el «día del juicio final»

Viernes, 13 de noviembre de 2026. No es la fecha de una profecía maya ni de una cuarteta de Nostradamus. Es la fecha que aparecía en el título de un artículo publicado en 1960 en Science, una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo. Según sus autores, ese día la población humana tendería al infinito.
La predicción no nacía de una bola de cristal, sino de datos demográficos y de una ecuación matemática. Y lo más sorprendente es que, durante casi tres décadas, acertó mejor que muchas proyecciones oficiales. Hoy, a pocas semanas de esa fecha, merece la pena contar qué decía aquel artículo, por qué se tomó tan en serio y por qué, finalmente, no se cumplirá.
Lo que vas a descubrir
- Quién fue Heinz von Foerster y qué publicó en Science en 1960.
- Cómo funciona la ecuación del «día del juicio final» y qué es una singularidad.
- Por qué influyó en libros de texto, tribunales y debates políticos durante décadas.
- Qué cambió en los años noventa y por qué la predicción falló.
- Qué nos enseña sobre los modelos matemáticos y la comunicación de la ciencia.
Índice del artículo
- Una profecía distinta a todas las demás
- Heinz von Foerster, el científico detrás de la ecuación
- Más allá de Malthus: por qué los humanos somos «excepcionales»
- La ecuación del día del juicio final
- Del escándalo a los libros de texto
- ¿Por qué no se cumplió la predicción?
- Lo que nos enseña la ecuación del día del juicio final
- Preguntas frecuentes
1. Una profecía distinta a todas las demás
La humanidad lleva siglos anunciando su propio final. Las cuartetas de Nostradamus, el famoso «efecto 2000» que iba a colapsar los sistemas informáticos del planeta o la supuesta profecía maya de 2012 son solo algunos ejemplos. Ninguna se cumplió, y todas compartían un rasgo: se apoyaban en la superstición, en interpretaciones dudosas de textos antiguos o en supuestos poderes ocultos.
El caso de 2026 es diferente. No surgió del esoterismo, sino de la propia ciencia: un artículo revisado por pares, firmado por investigadores de una universidad estadounidense y publicado en una revista de primer nivel. Su título no dejaba lugar a dudas: «Doomsday: Friday, 13 November, A.D. 2026» («Día del juicio final: viernes, 13 de noviembre de 2026»).
2. Heinz von Foerster, el científico detrás de la ecuación
El autor principal fue Heinz von Foerster, físico y filósofo austriaco, una de las figuras clave de la cibernética. Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó en laboratorios de radar en Berlín ocultando su ascendencia judía. En 1949 emigró a Estados Unidos y acabó en la Universidad de Illinois, donde fundó el Laboratorio de Computación Biológica.
Firmó el artículo junto a dos de sus colaboradores, Patricia M. Mora y Lawrence W. Amiot. Y un detalle que cobra sentido al final de esta historia: en su juventud, von Foerster había sido mago e ilusionista.
3. Más allá de Malthus: por qué los humanos somos «excepcionales»
En los años sesenta preocupaba mucho la explosión demográfica y sus posibles consecuencias: escasez de recursos, hambrunas y conflictos. El marco de referencia era el modelo de Thomas Malthus, que a finales del siglo XVIII sostuvo que la población tiende a crecer más deprisa que la producción de alimentos, de modo que el hambre acaba frenando su crecimiento.
Von Foerster y sus colegas le dieron la vuelta al argumento. Según ellos, los seres humanos no seguimos las mismas reglas que un banco de peces o una manada de lobos, por una razón: nuestra capacidad para comunicarnos y cooperar.
De la cooperación al infinito
- Más personasUna población mayor ofrece más oportunidades de colaborar, formar alianzas y compartir conocimiento.
- Más innovaciónLa cooperación acelera la resolución de problemas, incluidos los de producir alimentos y recursos.
- Más crecimientoAl superar los límites que frenan a otras especies, la población crece cada vez más deprisa: más rápido que de forma exponencial.
- SingularidadSi esa tendencia continúa sin cambios, la ecuación alcanza un valor infinito en una fecha concreta.
4. La ecuación del día del juicio final
Los autores ajustaron sus datos históricos a una curva hiperbólica. En una curva exponencial, la población se duplica siempre en el mismo intervalo de tiempo. En una hiperbólica, ese intervalo se acorta cada vez más: el crecimiento se acelera sin freno.
La forma de la ecuación: N(t) ≈ 1,79 × 1011 / (2026,87 − t)0,99. Aquí N es la población mundial y t, el año. A medida que t se acerca a 2026,87, el denominador tiende a cero y el resultado se dispara hacia el infinito. Ese valor de 2026,87 corresponde aproximadamente al 13 de noviembre de 2026.
Matemáticamente, a ese punto se le llama singularidad: un lugar donde la función deja de tener un valor finito. Los astrónomos conocemos bien el término, porque se usa para describir el centro de un agujero negro, donde las ecuaciones de la relatividad general dejan de funcionar. En ambos casos, la singularidad no es tanto una predicción literal como una señal de que el modelo ha llegado al límite de su validez.
Los autores fueron rotundos al explicar las consecuencias. No temían que nos quedáramos sin comida, porque confiaban en nuestra capacidad para resolver ese problema. Su frase más célebre lo resume: «Nuestros tataranietos no morirán de hambre; morirán aplastados». Es decir, la población se asfixiaría por su propio número al no quedar espacio físico para todos.
5. Del escándalo a los libros de texto
El artículo causó un enorme revuelo. Apareció en medios como Time y The New York Times, e incluso inspiró tiras cómicas que bromeaban con los miedos a la superpoblación.
La propia Science publicó cartas de matemáticos y demógrafos que calificaban el trabajo de «ridículo» y «manifiestamente absurdo». Lejos de retractarse, von Foerster y sus colegas defendieron sus cálculos con energía y mantuvieron todas sus conclusiones.
Y lo más llamativo es que la comunidad científica acabó tomándoselos en serio. Desde los años sesenta hasta finales de los ochenta, la ecuación se citó en libros de texto de genética, ecología y demografía, e incluso trascendió a la política:
Ante un comité parlamentario, un representante de la industria química la citó para defender que los pesticidas eran imprescindibles para alimentar a una población en plena explosión.
En un caso sobre el aborto ante el Tribunal Supremo, previo a Roe contra Wade, se citó para argumentar que el Gobierno no tenía motivos para fomentar el crecimiento de la población.
Su proyección resultó más precisa que muchas de las previsiones demográficas de los años setenta y ochenta.
6. ¿Por qué no se cumplió la predicción?
En 1960 el mundo tenía unos 3.000 millones de habitantes y, durante las dos décadas siguientes, la curva real siguió muy de cerca a la de la ecuación. Pero hacia 1993, más o menos a mitad de camino entre la publicación y la fecha fatídica, la población mundial empezó a quedarse por debajo de lo previsto.
La paradoja es que la predicción falló porque la humanidad hizo justo lo que sus autores proponían. El propio artículo dejaba una salida: la misma capacidad de cooperación que causaba el problema podía resolverlo. Como era improbable que aceptáramos vivir menos años, concluían, la vía razonable era reducir la tasa de natalidad mundial aproximadamente a la mitad.
Eso es, en esencia, lo que ocurrió. La fecundidad mundial ha caído hasta situarse cerca de la tasa de reemplazo, y la tasa de natalidad actual es algo menos de la mitad de la de 1960. Tanto ha cambiado el panorama que hoy muchas voces alertan del problema contrario: el envejecimiento y el posible descenso de la población en numerosos países.
Así que no: el viernes 13 de noviembre de 2026 no nos despertaremos aplastados por una multitud infinita. Pero la historia de esta ecuación es mucho más interesante que cualquier profecía.
7. Lo que nos enseña la ecuación del día del juicio final
Más allá de la anécdota, el caso de von Foerster deja varias lecciones valiosas para cualquiera que se interese por la ciencia, también por la astronomía:
Un modelo que describe muy bien el pasado puede fallar al proyectarse hacia el futuro si cambian las condiciones que lo hacían válido.
Cuando una ecuación da un resultado infinito, suele indicar que el modelo ha dejado de describir la realidad, no que el infinito vaya a ocurrir.
Algunas advertencias contribuyen a que la sociedad reaccione y, precisamente por eso, dejan de cumplirse.
Las críticas, las réplicas y la comparación con nuevos datos forman parte del método científico.
Ciencia, espectáculo y una buena ilusión
Recuerda que von Foerster había sido mago. Todo buen truco de ilusionismo tiene tres partes: una preparación meticulosa, un giro sorprendente y una revelación final impactante. Su artículo tenía las tres: datos rigurosos, un argumento audaz y un título imposible de olvidar.
Quizá por eso un trabajo técnico, lleno de ecuaciones, captó la atención del mundo durante décadas. La pregunta queda abierta: ¿deberían los científicos usar más a menudo este tipo de recursos para advertirnos de grandes riesgos, o la ciencia debe comunicarse siempre de forma fría y comedida?
Del papel al cielo. Las ecuaciones nos ayudan a entender el universo, pero nada sustituye a mirarlo con tus propios ojos. Si esta historia te ha despertado la curiosidad por la ciencia, la astronomía es un gran lugar para empezar: los cráteres de la Luna, las lunas de Júpiter o los anillos de Saturno están al alcance de un telescopio sencillo.
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Preguntas frecuentes
1¿Qué pasará el 13 de noviembre de 2026?
Nada especial. Es la fecha en la que la ecuación publicada en Science en 1960 alcanzaba un valor infinito, pero la población mundial dejó de seguir esa curva en los años noventa y hoy crece cada vez más despacio.
2¿Quién predijo el fin del mundo para 2026?
Heinz von Foerster, Patricia M. Mora y Lawrence W. Amiot, en el artículo «Doomsday: Friday, 13 November, A.D. 2026», publicado en la revista Science en 1960.
3¿Por qué se tomó en serio la predicción?
Porque se basaba en datos históricos y en un ajuste matemático riguroso, y porque durante unos treinta años describió la evolución de la población mejor que muchas otras proyecciones.
4¿Qué es una singularidad matemática?
Es un punto en el que una función deja de tener un valor finito, por ejemplo, cuando se divide por un número que tiende a cero. En física y astronomía se usa el mismo término para el centro de un agujero negro.
5¿Por qué falló la ecuación?
Porque la tasa de natalidad mundial cayó con fuerza desde los años sesenta. El crecimiento de la población se frenó y se alejó de la curva hiperbólica que predecía el modelo.
Fuentes: von Foerster, H., Mora, P. M. y Amiot, L. W. (1960), «Doomsday: Friday, 13 November, A.D. 2026», Science, 132, 1291–1295.
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